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La despedida de soltera
... me clavaba sus largas y
cuidadas uñas color vino en mis muslos y comía
como una posesa insaciable. Estaba a punto de reventar.
Entonces ella logró desembarazarse de mis manos
y se incorporó con la vista perdida. Subió
su ceñida falda, bajo las bragas y se puso encima
de mí, metiendo toda mi verga hasta el fondo. ¡Fóllame!
¡Fóllame hasta las entrañas mi amor!
¡Más adentro! ¡Sigue, mi vida!- me
repetía entre jadeos. Yo le abrí la blusa
rompiéndole el sostén, le chupé sus
enormes y duros pezones mientras mis manos agarraban su
tenso culo, clavándole las uñas con la crispación.
-. Sigue mi putita. Méteme tu linda pollita hasta
arriba y córrete dentro –sus movimientos
de caderas se aceleraron. Me abrazaba con una fuerza tan
descomunal como alocada y me besaba por toda la cara.
Yo estaba al borde del paroxismo. Mi boca deambulaba por
su cuerpo. Ora en sus labios, ora en su cuello y sus pechos.
Ella no paraba de cabalgar sobre mis muslos, cada vez
más tensos. Me cogía la cabeza con las manos,
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Todo comenzó en el
bus
Al volver para la ciudad, después
de vivir algo tan inimaginable, la semana paso demasiado
lenta, quizá, mi ansiedad era mas fuerte que el
tiempo. Desde que volví a la monotonía laboral,
lo único que rondaba por mi cabeza era la idea
de volver a verla una vez más, de averiguar que
le pasaba, porque estaba en ese pueblo donde lo único
hermoso era ella y el mar. Al llegar el jueves, la llame-
como siempre después de las 17- y me atendió
emocionada, creía que nunca mas la llamaría.
Se ilusionó muchísimo al saber que iría
a verla el fin de semana, que había decidido comprar
el pasaje de bus, para salir el viernes después
del trabajo. Clarisa prometió irme a ver al camping,
a la madrugada, para darme una bienvenida que nunca olvidaría.
Salí del trabajo, tome el bus- como la otra vez
lleno de viejos y jóvenes estudiantes- pero esta
vez a mi lado se sentó una joven, no muy linda,
y en realidad, tampoco me importo porque me dormí,
no tenia ganas de hablar con nadie, solo quería
verla a ...
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Mi mujer, una travesti y yo
Recuerdo como si fuera hoy,
el día que volvíamos, con mi mujer, de un
cumpleaños en el barrio de Palermo, en Buenos Aires,
como teníamos unas copitas de más, veníamos
hablando de nuestras fantasías sexuales, siempre
yo le decía que quería juntarla en la cama
con otra mina más y ella me histeriqueaba que con
un tipo, pero nunca pasaba a mayores. Esa noche, transitábamos
con el auto por el centro de la zona roja y en un momento
empezaron a aparecer travestis muy lindas, en diminutas
tangas y algunas hasta mostrando los pechos. Cuando ya
habíamos cruzado el barrio yo sabía que
no aparecerían más transexuales, pero quería
ver más y entonces le dije "damos otra vueltita,
me parece curioso ver esto". "Bueno" me
dijo. Y ahí mismo di la vuelta y agarramos por
otra de las calles (la que va para el otro lado y es muy
famosa). Llegando a una cortada que hay por ahí,
había una travesti que pintaba bien y nos hace
una seña. Entonces ella, mi ...
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Travestis folladores
Cuando tenía 27 años
y era soltero, gustaba mucho de ir por las noches a shows,
a los centros nocturnos, especialmente cuando se trataba
de mujeres hermosas. Cierto día fui a un show de
travestis y quedé fascinado. Aquellos hombres vestidos
de mujer se arreglaban más que cualquiera de las
mujeres que conocía; su vestuario, su maquillaje,
hasta sus movimientos, eran más femeninos que los
de cualquier mujer. Empecé a visitar un centro
nocturno exclusivo, donde cada noche había presentaciones
de travestis que imitaban a conocidas artistas y cantantes.
Iba solo, y me sentaba en una de las primeras mesas, disfrutando
a mis anchas el espectáculo. Nada más ver
esos cuerpos esbeltos enfundados en medias, con vestidos,
seductoramente maquillados, y con ademanes tan femeninos,
me moría de excitación. Me imaginaba acariciando
esas piernas con medias, besando esas espaldas con vestidos
escotados, sintiendo esas delicadas manos acariciando
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Lo mejor de ambos mundos
Aquella chica tenía un
punto extraño, quizá eso era lo que me atraía
de ella, tanto que llegué a considerar seriamente
que me estaba enamorando. Coincidíamos todas las
mañanas en una bocatería cercana a mi nuevo
lugar de trabajo donde yo almorzaba, más tarde
supe que ella también tenía su casa y su
lugar de trabajo en las proximidades y por esto aquella
coincidencia. Es una mujer grande, la típica jaca
cuyas dimensiones asustan: alta, por lo menos 1,80, todo
en ella era grande, espaldas, brazos, manos y dedos…sus
tetas impresionantes y sus piernas largas y suaves. Era
guapa, guapa a reventar con una cara de muñeca
suave con la piel tersa aterciopelada, ojos claros y rubia,
tintada pero con buen gusto. Sin duda la cirugía
plástica y ella eran viejas conocidas pero qué
bien hecha está. Al comienzo del verano cambié
mi horario de trabajo, al salir del banco en el que trabajo,
como todas las mañanas, entré a la bocatería
a almorzar, estaba vacía, y el único cliente
era yo. Almorcé y ...
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Busco un transexual
Hola, mi nombre es Eduardo,
soy un estudiante universitario de 22 años de edad
residente en la ciudad de Medellín. Como todos
ustedes me gusta el sexo, por eso hoy les voy a contar
una historia que me sucedió la semana pasada. Todo
sucedió un viernes después de salir de clase
en la universidad. Mi amigo Hernán un joven que
es muy extrovertido y de ambiente, me invitó a
dar una vuelta en su auto a buscar chicas con las que
pudiéramos disfrutar, esto para Hernán no
era nuevo, pues él estaba acostumbrado a follarse
cualquier mujer y hasta buscar prostitutas en su auto.
Después de dar varias vueltas por un sector de
la ciudad escuchando trance y bebiendo cerveza, nos encontramos
con una posible pasajera para nuestro viaje. Hernán
paró al lado de aquella chica y comenzó
a charlar con ella, yo no sabía lo que decía
pues la música no me permitía escuchar.
De pronto la chica abrió la puerta trasera y se
subió. Hernán me dijo "esta es tu chica,
es una puta". Yo me puse algo nervioso ...
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